Buenas chicos,
Es que no quería dejar pasar la oportunidad de contaros más
cosas del chico al que llevamos la caja. Sigue bastante mal con tema
trabajo y además tiene un problema con sus prótesis que vamos a
tratar de acompañarle para arreglarlo.
Fue impresionante el otro día, que contándonos todos sus
avatares se puso a llorar y nos dijo que se tenía que haber muerto
en el cayuco. Le hablamos del valor de su vida, etc… el caso es que
al final no pudimos decirle otra cosa que no fuera: nosotras vamos a
un sitio los lunes que nos ayuda a vivir.
Al tío le faltó tiempo para decir que sí.
Así que esta noche nos lo llevamos a escuela, que os parece? Y
es musulmán!!!
Es evidente que está relación no la hacemos nosotras con
nuestro límite, si no que la está haciendo Otro y que El mismo se
empeña una y otra vez en agarrar a Abdoulaye, qué si no puede ser
toda esta tragedia que le pasa, si no el amor de Dios que le ha
puesto en nuestro camino.
De otra forma hubiera sido imposible. Es impresionante la apertura
y sencillez de este tío. Y no es inmediato que se de esta relación.
¿A cuántos llevamos la caja?
Estamos muy agradecidas de que nos haya “tocado” Abdoulaye y
que se esté dando esta relación, que cada vez que te pones delante
de él, te lleva a Él. No hay tregua en la relación con este
hombre.
Ya os contaremos que tal esta noche.
Muchas gracias y un abrazo,
Al principio de este curso escolar conté, en más de una ocasión
que, como consecuencia de la crisis y de cierta toma de conciencia,
cambié a mi hija de colegio. Nunca creí que la experiencia fuera
tan enriquecedora.
Se llama Kolbe y está en Villanueva de la Cañada. Los niños
visten de verde – será por la esperanza que llevan a tantos
hogares – y son estupendos. Mucho más que estupendos. No hay día
que no me sorprendan con alguna iniciativa, con alguna idea, puesta
en marcha de la manera más natural, sin alharacas, sin fariseismo,
sin darle importancia. Cuando no es una cena para poner en marcha
unas becas es la creación de un mercadillo; cuando no es la recogida
de alimentos es...
Durante el año, cada semana, los chicos “exigen” en sus casas
- o se buscan la vida si ya tienen edad para ello – alimentos no
perecederos, material de higiene personal, alguna ropa, cosas de
primera necesidad, y las almacenan en el colegio – que cede un
espacio para ello – hasta que un adulto de la localidad lo traslada
a su casa – a su garaje – y nos convoca a los voluntarios. Es la
casa de quienes, en el pueblo, organizan Banco de Solidaridad,
también conocido como banco de alimentos.
No os imagináis la maravilla que se produce allí. Por parejas,
más de dos docenas de voluntarios de todas las edades se mezclan
entre los montones de cajas y, bajo su tutela, organizan “las
cajas”. Así lo llamamos.
Cada pareja – matrimonios, padres e
hijos, amigos - se ocupa de una familia de la que conoce, cada vez
más, toda su situación. Trabajo, necesidades, hijos y sus edades,
oportunidades, cumpleaños... sus circunstancias personales por las
que, de repente, de manera inesperada, les cambió la vida. Toda la
precaria estabilidad de la que gozaban se viene abajo de la noche a
la mañana y se quedan dependiendo de un modo de vida que ya no sólo
no se pueden permitir, sino del que no pueden salir alegremente.
Y entonces aparece el Banco. Dios proveerá dice “la jefa”
cuando faltan cosas y aún hay dos familias a las que no hemos podido
preparar su “caja”. Y de repente llega un rezagado y aporta más
cosas.
Aún recuerdo cuando mi mujer solicitaba las primeras
instrucciones: "entonces llamo de parte del Banco de
Soldaridad", dijo. La respuesta fue contundente: "De parte,
no; tú eres el Banco de Solidaridad".
Las familias han acudido a los servicios sociales y estos,
desbordados, o quizá paralizados por la magnitud de la crisis y de
la cantidad de respuestas que no dan, las remiten al Banco.
Y el Banco busca voluntarios y redobla sus esfuerzos por lograr
más “cajas”, y los chicos hacen más cenas en el colegio que
sirven ellos mismos con una dulzura, una profesionalidad y una
alegría que encogen el alma, y más rifas y más mercadillos...
Y Dios provee de más manos, de más voluntarios, de más
alimentos... aunque desgraciadamente todavía nos faltan 12 familias
a las que asignar voluntarios y a las que hacer “cajas”.
Porque
nosotros, en casa, desgraciadamente, fuimos los voluntarios de la
última familia sólo un ratito. Enseguida hubo más familias y su
número sigue creciendo.
Otros voluntarios – colaboradores, les llaman, pero tan
voluntarios como los demás – se ocupan de las recogidas más
grandes: restaurantes, comercios, instituciones, particulares
generosos, otras organizaciones solidarias como Cáritas, a los que
trasladan nuestras necesidades, y coordinan con otros Bancos las
disponibilidades. Todo un mecanismo que ocurre, como digo, de una
forma tan natural y humana, con tal alegría entre los participantes,
que resulta difícil desentenderse.
Ahora han llegado las Navidades, que esta comunidad católica vive
de una manera especial, y una vez más se redoblan los esfuerzos.
El sábado preparamos “La caja”. Era especial, pues habíamos
podido dar respuesta a necesidades más complejas (cochecito de bebé,
un tendedero con el que poner un poco de orden en la casa de una
familia de cinco niños y otras cosas así) y porque los voluntarios
y colaboradores hicimos un esfuerzo por incluir, de manera
excepcional, cosas perecederas como frutas y otros productos que,
lógicamente, hubieron de ser recogidas de los donantes y entregadas
a las familias el mismo día.
Eso hacía el día en “el banco”
especialmente caótico y a la vez maravilloso, pero se logró
preparar una entrega navideña un poco especial.
Por la noche en el Kolbe, a iniciativa del APA y con la
inestimable colaboración de los alumnos de 4º de la ESO, tuvimos
cena solidaria. Dos papás haciendo sainetes, el coro de padres
cantando preciosos villancicos, sorteos, subastas. ¡Hasta los
decorados y adornos se subastaron! Todo a beneficio del Banco, que es
la necesidad próxima e inmediata, pero ¿terminaba todo ahí? Ni
mucho menos...
Hola soy Maria Teresa de Alcobendas, de Santa María de la Esperanza, muchas gracias por mantenernos informados.
Empecé la Caritativa con María y ha sido muy especial ir a visitar a la familia, son unas chicas de la República Dominicana con mucha necesidad de amor, aparte de comida.
Pensé que ir a dar comida podría resultar duro, al ser nosotros tan afortunados de tener tantos bienes materiales, pero lo que necesita esa familia es amor y que se las hable y se las escuche.
Y ese milagro de unir a mujeres de clases sociales tan distintas lo hace Jesucristo. Desde el primer instante sabes que está sentado a mi lado en ese sofá de salón pequeñito, lleno de fotos y de mujeres que son madres como tú, y sientes al Señor cerca, muy cerca.
Hola, no quería esperar ni un día para escribiros y agradecer el día que hemos pasado juntos.
Ha sido un día precioso, precioso porque ha sido una posibilidad para reconocer y gustar lo único que necesito en la vida, al Único que necesito para vivir. Era un espectáculo vernos juntos gente tan distinta, cantar como hemos cantado o jugar con esa pasión.
Es un espectáculo nuestra unidad.
Mi familia venía agradecidísima y la madre me decía "yo estoy separada de mi familia, mi marido, mi madre y hermanos están en Colombia, pero yo he encontrado una gran familia y esto es algo grandísimo".
Con Nidia, mi compañera de cajas, hemos ido todo el camino de vuelta hasta llevarla a su casa hablando del día.
Como en los evangelios se lee tantas veces, yo hoy puedo decir: "y volvieron a creer en Él". Gracias.
Estimados amigos, El domingo pasado, Iñaki y yo hemos ido a
llevar la caja de comida a Cristian Timpu. Hacía un par de meses o tres
que no había forma de contactar con él.
Al final lo logramos y
ha sido una alegría tanto para nosotros como para él. Cristian lo había
pasado mal porque su abuelo, con el que había tenido una relación muy
fuerte, había muerto en Rumanía y esta circunstancia había afectado
negativamente a su familia.
Cuando fuimos a verle el domingo,
estaba contento y se disculpaba por no haberse dejado "ver". Estuvimos
charlando un buen rato con él en su casa y nos preguntó que quienes
éramos, que si éramos de Caritas. Nosotros le dijimos que éramos
cristianos y que el BdS había comenzado porque algunos amigos nos
habíamos encontrado con personas como él a los que queríamos ayudar. De
hecho le dije "Cristian tú, y yo ese día en la plaza de Alcalá de
Henares nos encontramos porque Dios quiso. Si no, no estaríamos aquí,
en tu casa". Cristian diciendo "eso es verdad" reconoció ese hecho como
una evidencia clara. Se le veía contento. Y al mismo tiempo nos volvió
a pedir que le ayudáramos a buscar trabajo. Una relación así siempre
nos sobrepasa porque como dice el librito de la caritativa ¿cuál es la
verdadera necesidad que tiene Cristian?" Y aquí no cabe otra
posibilidad que reconocer y pedir al Misterio de Xto que siga
construyendo esta relación.
Nosotros también salimos contentos
de su casa, porque se había retomado una relación que el Señor nos
había dado. Y las cosas que es Señor nos da son para siempre. Un abrazo, amigos. Ramón
El pasado miércoles estuvimos
visitando a una de las familias a las que realizamos el reparto.
Es la tercera vez que vamos a su casa,
y se ha establecido una relación tan bonita y sencilla que nos
llena de conmoción por lo que esta sucediendo.
A pesar de la necesidad económica
que tienen, siempre nos ofrecen un café, que nos tomamos
encantadas mientras conversamos sobre nuestras vidas.
Lo que sucedió este ultimo día
ha sido realmente excepcional. Estábamos hablando sobre el
trabajo que acaba de comenzar uno de los miembros de la familia, y de
pronto nos pregunta: pero vosotras ¿pertenecéis a la
cruz roja, a caritas o a que?, ¿por que hacéis
esto, por que nos ayudáis?.
Fue increíble, porque la
respuesta nos salió del alma: somos amigas y hacemos esto
porque el encontrarnos a Cristo presente en la Iglesia nos ha
cambiado la vida, y necesitamos compartir todo lo que El nos da.
Lo mas increíble es que no se
trataba de un discurso que lleváramos preparado, simplemente
respondimos con sencillez a una pregunta, y lejos de decirnos algo
como, si pero la Iglesia (como algunos nos han dicho), ellos se
interesaron mas, y nos comenzaron a preguntar que si rezábamos,
que si íbamos a misa.
Sin pretenderlo,acabamos dando un
testimonio sobre nuestro encuentro y el modo en que ha cambiado
nuestra vida, de un modo tal, que nos empuja hacia los demás,
a dar lo que recibimos, que no es otra cosa que una mirada llena de
amor hacia el destino de otro. Cuando íbamos a marcharnos, nos
dicen: tengo algo para vosotras, esta mañana un amigo nos ha
regalado unas potas (un pescado) recién pescadas, yo las
cocino estupendamente, las iba a preparar esta tarde, pero no lo he
hecho y me alegro, porque mañana por la mañana las
cocino y mi hijo os lleva un taper a cada una de vosotras.
Y eso hizo. El jueves nos dio las
potas, que estaban buenísimas, pero sobre todo nos dio esa
mirada que todos buscamos entre la
multitud y que nos anima a seguir. Él acontece de la manera
mas insospechada, y damos gracias por ser una vez mas testigos de
ello.
Hace unas semanas, explicando Derecho Mercantil en clase, surgió un comentario sobre la crisis que invade al mundo.
Fue una ocasión para que, sin quererlo, pudiera decirle a mis alumnos, como hay en toda la realidad siempre un designio bueno, pues esta crisis ha abierto las despensas de muchos hogares y muchas personas están ayudando a otras en llevarles comida.
Les hablé que a través del Banco de la Solidaridad, unos amigos estábamos llevando alimentos a unas cuantas familias, y que si querían colaborar pues que me lo dijeran.
El viernes, al finalizar la clase se me acercan unas alumnas preguntándome si podían traerme comida para colaborar con la propuesta que les hice. Les invito a participar en este gesto, y que lo hacíamos una vez al mes, en horario de tarde-noche porque todos trabajábamos, etc..
Fue una ocasión preciosa poder comentarles que para mí era algo que me ayudaba mucho a darme cuenta de la necesidad del otro, qué necesita el otro. Les dije, que el último día, fui con una amiga a una de las casas, y yo llevaba en mi corazón una tristeza grande por el problema con una familia, yo entré cansada del trabajo del todo el día, y con la cabeza en el problema que tenía, yo necesitaba más que cenar esa noche, quitarme el dolor.
Por eso, les decía a mis alumnos, que no me escandalizo por entrar a una casa y ver una tv de plasma, o entrar a otra casa y ver que compran comida para los 7 gatos que tienen.
Alguna alumna me indicaba que ella lo entendía, que ella ha dejado de comprarse algo que necesitaba para asisitir a un evento musical, otra que ella se ve en la necesidad de dar su tiempo a los demás, otra, que hay mujeres que se quitan dinero de la comida para ir a la peluquería porque se ven desarregladas con canas, etc.
Acabé diciendoles que yo necesitaba cada vez mas dar mi vida a los demás para preparar bien las clases.
El viernes pasado cuando estuvimos
haciendo las cajas, la verdad es que era la 1ª vez que había estado en el almacén
y había visto en acción el BdS más allá de los papelotes que hasta ahora había
hecho.
Después de estar allí quería contaros y
comentaros cosas prácticas o logísticas que creo que se podrían mejorar, algo
que en sí creo que también significa que empieza a ser también mía esa obra. Pero
creo que es más importante, y me urge más, deciros que me fui muy impresionado de
lo que vi.
Me sorprendió y me conmovió mucho veros allí preparando las cajas y
ordenando el almacén, a vosotros así como a otros amigos y algunos que ni
siquiera conozco y que realmente se entregaban con pasión a la noble tarea de
meter macarrones caducados en unas cajas de cartón. En particular me impresionó
la madre del colegio que llegó, no sé si conocía a alguien pero creo que no, y
que se puso a hacer las cajas con una sencillez increíble y coordinada por 4
mataos como nosotros.
También la hermana de mi amigo, engañada seguramente por su hermano como
todos, que en una primera impresión no me puede parecer la persona más
caritativa del mundo, estaba realmente contenta haciendo cajas para alguien que
todavía ni siquiera conocía.
Al ver toda aquella gente trabajando de
este modo, para llevarles a otros desconocidos una pequeñísima e insuficiente
ayuda, no podía sino preguntarme cómo era posible eso y qué nos mía a hacerlo
de este modo. Y claramente la respuesta no es que sea la última movidita de mi amigo no, era evidente que aquello lo hacía Otro.
Cualquier otra respuesta no
lo explica suficientemente. Y que todos los que allí hacíamos cajas y las
llevan lo hacen para buscar a ese Otro en la realidad. Todas
las complicaciones y dificultades operativas no son nada ante la razón por las
que los voluntarios del BdS se mueven: buscar y reconocer a la Presencia de
Dios que da sentido y llena la
vida. Esto es lo que yo vi.
El pasado jueves participé en la asamblea que tuvisteis y quede muy impresionada y agradecida. Me encantaría formar parte de este grupo de personas, para ofreceros, mi ayuda en esta generosa empresa.
Me gustaría que también participara mi hijo Pablo de 17 años, con muchas ganas de hacer algo bueno por los demás. Espero vuestras noticias para ponerme en marcha.
Gracias por vuestra labor y por permitir que pueda participar en algo tan grande y hermoso. Llena el corazón.
Hola amigos:
Os quería contar lo que me ha pasado este fin de semana.
El sábado fui con mi compañera de trabajo a llevar el paquete de comida
a la casa que nos han asignado en el Banco de Solidaridad.
Cuando llegamos nos encontramos a un hombre de origen árabe estupendo
con sus dos hijos. Fue impresionante verlo. Nos estuvo contando su
situación mientras sus hijos nos miraban contentos de que hubiésemos
ido.
Les relaté quienes éramos, como habíamos empezado, porque lo
hacíamos... y les dije que lejos de solucionarles la vida queríamos por
encima de todo acompañarles en estas circunstancias hasta el fondo.
En mitad de la conversación nos ofreció un taza de té. A mi compañera y
a mí nos conmovió mucho ese gesto. No tienen nada, literalmente nada…
pero te ofrecen lo poco que tienen, porque cuando nadie da un duro por
ellos (nos contaba cómo hasta su nombre árabe es un freno en la
búsqueda de trabajo) alguien va a tu casa y te dice que le importa todo
lo que te pasa.
Joder, se abre una esperanza para ellos que nace de El mismo que abre
la esperanza en mí. Y es así. Porque yo solo repetí lo que Rose dijo a
Vicky o lo que Stefani dijo a Amparito…
Cuando nos fuimos de la casa mi compañera me dijo que quería tomar un
café para preguntarme algunas cosas… Yo pensé que pondría mil dudas o
pegas a lo que estábamos haciendo.
Mientras tomábamos café, estuvimos hablando de lo que había pasado en
la casa, le expliqué que las cosas que había dicho nacen de lo que veo
que hacen mis amigos y que solo es posible dentro de la experiencia de
la Iglesia.
Entonces me pidió que ayudásemos a un amiga suya. Una amiga enferma a
quien los trabajos no la duran debido a su salud. Pesa más en ella su
situación física que cualquier otra cosa. Me dijo: "tenemos que
buscarle trabajo, venga!!" Yo le dije que no, que teníamos que
invitarla a comer y explicarle que el valor de su vida no es su
enfermedad, etc (otra vez las palabras de Rose a Vicky) Le conté
ejemplos concretos y cercanos en los que la enfermedad no separa de la
realidad sino que te abre a ella. Aceptó con sencillez la propuesta.
Cuando salimos se abrazó a mí llorando como una niña y me dijo:
"Gracias, porque esto que estamos haciendo para la primera que es una
ayuda es para mí. Mil gracias"
Yo sí que digo que para la primera que es una ayuda es para mí. Porque
realmente cuando eres alcanzado por la mirada de Cristo (aunque ella no
se de cuenta), esa mirada lo hace todo nuevo. La relación con ella
después de 5 años trabajando diariamente juntas se volvía nueva, como
si nos acabásemos de conocer.
Necesito ir a ver a esta familia para vivir. Necesito ver hechos que despiertan en mí la pregunta de ¿Quién eres Tú que
haces todo nuevo?